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November 08
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Este Miedo De Ti, De Mí... De Todo
Este miedo de ti, de mí… de todo, miedo de lo sabido y lo entrevisto, temor a lo esperado y lo imprevisto, congoja ante la nube y ante el lodo.
Déjame estar. Así. ¿No te incomodo?…
Abajo ya es la noche
y hoy has visto cómo acerca el temor: aún me resisto pero me lleva a ti de extraño modo.
Déjate estar. No luches: está escrito. Desde lejos nos llega, como un grito o como un lerdo vértigo rugiente.
Me darás lo más dulce y más amargo: una breve alegría, un llanto largo… sé que voy al dolor. Inútilmente.
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Dile Que No Me Tema, Amor...
Dile que no me tema, amor, y dile que estoy a su lado como el aire, como un cristal de niebla o como el viento que se aquieta la tarde. Dile que no me huya, amor, y dile que no me vuelva a herir, que no me aparte, que soy el brillo húmedo en sus ojos y el latido en su sangre. Dile que no me aleje, amor, y dile que yo soy el umbral de su morada, el agua de su sed y aquel único pan para su hambre, Dile que no se oculte, amor, y dile que ya no tengo rostro ni señales de haber vivido antes de quererme. De haber vivido, antes. Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
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Cantares...
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar.
Nunca persequí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar donde hoy los bosques se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar. Cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.
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TÁCTICA Y ESTRATEGIA
Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón ni abismos mi estrategia es en cambio más profunda y más simple mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.
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HAGAMOS UN TRATO
Compañera usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos ni hasta diez sino contar conmigo. Si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o talvez porque existe usted puede contar conmigo. Si otras veces me encuentra huraño sin motivo no piense qué flojera igual puede contar conmigo. Pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo.
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POEMA 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
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POEMA 15
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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RIMA XII
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huríes del Profeta.
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas.
Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve al través de las perlas.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.
Que parecen sus pupilas
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.
Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella,
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.
Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.
Es tu frente que corona,
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas.
Que entre las rubias pestañas,
junto a las sienes semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armiño sujetan.
*
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
quizás, si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.
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La Copa de Las Hadas de Rubén Darío
¿Fue en las islas de las rosas, en el país de los sueños, en donde hay niños risueños y enjambre de mariposas? Quizá. En sus grutas doradas, con sus diademas de oro, allí estaban, como un coro de reinas, todas las hadas. Las que tienen prisioneros a los silfos de la luz, las que andan con un capuz salpicado de luceros. Las que mantos de escarlata lucen con regio donaire, y las que hienden el aire con su varita de plata. ¿Era día o noche? El astro de la niebla sobre el tul, florecía en campo azul como un lirio de alabastro. Su peplo de oro la incierta alba ya había tendido. Era la hora en que en su nido toda alondra se despierta. Temblaba el limpio cristal del rocío de la noche, y estaba entreabierto el broche de la flor primaveral. Y en aquella región que era de la luz y la fortuna, cantaban un himno, a una, ave, aurora y primavera. Las hadas ?aquella tropa brillante?, Delia, que he dicho, por un extraño capricho fabricaron una copa. Rara, bella, sin igual, y tan pura como bella, pues aún no ha bebido en ella ninguna boca mortal. De una azucena gentil hicieron el cáliz leve, que era de polvo de nieve y palidez de marfil. Y la base fue formada con un trémulo suspiro, de reflejos de zafiro y de luz cristalizada. La copa hecha se pensó en qué se pondría en ella (que es el todo, niña bella, de lo que te cuento yo). Una dijo: ?La ilusión; otra dijo: ?La belleza; otra dijo: ?La riqueza; y otra más: ?El corazón. La Reina Mab, que es discreta, dijo a la espléndida tropa: ?Que se ponga en esa copa la felicidad completa. Y cuando habló Reina tal, produjo aplausos y asombros. Llevaba sobre sus hombros su soberbio manto real. Dejó caer la divina Reina de acento sonoro, algo como gotas de oro de una flauta cristalina. Ya la Reina Mab habló; cesó su olímpico gesto, y las hadas tanto han puesto que la copa se llenó. Amor, delicia, verdad, dicha, esplendor y riqueza, fe, poderío, belleza... ¡Toda la felicidad!... Y esta copa se guardó pura, sola, inmaculada. ¿Dónde? En una isla ignorada. ¿De dónde? ¡Se me olvidó!... ¿Fue en las islas de las rosas, en el país de los sueños, en donde hay niños risueños y enjambres de mariposas? ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Esto nada importa aquí, pues por decirte escribía que esta copa, niña mía, la deseo para ti.
| November 07
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HOY,UN DIA DE SOL...
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Hoy , un día de sol las nubes ausentes vagan incesantes, sus formas no han encontrado.
Escuchando en trinar de las aves, cantan sus nostalgias despliegan sus alas, recorren tomadas, al suave lienzo de tu aire.
Yo aquí, como en cada mañana, buscando aquel aroma; que en primaveras pasadas me atrapaban.
Intento de poesía mi pluma deslizaba, una y otra vez tu nombre estampaba.
No sé, si fue tu mirada, tu risa o tus tiernas palabras, fue un conjunto de todo; se unió a mi soledad, quise ser atrapada.
Un día de sol y aquel tímido gorrión del árbol ha bajado, me enseña que he de buscar; alimento para el alma.
Te quise, te quiero y te he de querer, mientras por aquel recuerdo; no sea abandonada.
SOLO QUISE DECIR,,,
La perla, que espera ser encontrada, más, no la ven tus ojos cansados, prohibiendo a tu corazón, aquello que buscas por años.
Sólo quise, dar luz a tu oscura noche, y no supe decir, y no supe decir, que en el aire aprecié sentimientos; que me embriagaron y me perdí en tus sueños.
Me cautivó, tantos versos, encendido un tiempo, y cómo se pierden es la tonta espera, siendo esta quimera, enamorada del amor, quién no soporta, cómo el silencio le roba; la pasión.
No me juzgues por creer, en el bello reflejo, que sus líneas me entregaron y cegaron mi razón; mi alma lamenta, esta intromisión, te juro fue la brisa quién me trajo; el perfume de tu amor.
CADA MAÑANA
Admiro los poemas, que encuentro en aquellas mañanas, de aquel mundo que creas, para ser leídos y descifrados.
Poema que es un llamado, a iluminar aquellos ojos, de mirada tranquila y dulce; que hace temblar tus manos.
Un nombre de mujer, amor cotidiano, amor imposible que tarda, amor que en secreto se escapa.
Regalas tus besos mas profundos, has que ella despierte sin sueño en tu otro mundo, tardas en creer, estas distraido.
Deslizas tus lineas y matices, embriagado de deseo y olvidos, soy suya, muy suya, aunque el agua se diluya.
Vendrá cada mañana, cuando silencio sólo haya, cuando se sienta abandonada.
Aprendo mientras aprecio...
Aprendo el recorrido de aquel río cristalino, que encuentro en cada uno de tus versos, Aprecio el esfuerzo de las flores silvestre, que rompe el gris, dejando verde cristales transparentes.
Aprendo de aquel árbol viejo, la paciencia del olmo, que ve pasar sus años, Aprecio el bosque y sus benignas hadas, que rompen tu silencio, y escribes con el alma.
Aprendo del solemne nogal, y estrellados castaños, crujido de sus ramas, escriben sus mensajes de vida, Aprecio aquellos troncos caidos hace ya un tiempo, como nos brindan el eco de nuestras huellas.
Aprendo de la plenitud de las flores, lujuriantes de colores, que el arco iris envidia, Aprecio aquellas noches claras, ¡que maravilla! tan evidentes, tan nuevas, alfombra de estrella, ellas me miran.
Dejame
Déjame que te quiera de esta manera, déjame que lentamente comprendas, que mi ayer se desvanecía; que mi ayer no existía.
Déjame que te abrace suspendida, en mis vuelo de poesía, que se crean, que se inventan; deseando ser recibidas.
Déjame entran aquel mundo en que habitas, déjame conocer el manantial que tu rostro refresca, aquellas hojas que de apoco te secan; las gotas de tu frente cada vez que te inspiras.
Déjame vivir tan sólo un día, déjame mirar lo que motiva, escribir con tanta música, cada una de tus líneas; que sin permiso las hago tan mías.

Viajes entre lineas
Viajes entre lineas, cárcel genuina, brota el corazón, cómo aguas cristalinas; leo y dibujo sonrisas.
Nace la primavera, tenue sol que cobija, la sombra verde del amor; en un cielo infiel cantan golondrinas.
Construyo un nido con sus esquinas, invento tu imagen que cautiva, levantando mis alas abatidas; de aquel invierno que nos deja, que termina.
Estela oxidada se transforma en suave brisa cristalina, y tú... llegaste mientras dormía, tocando mis alas; me dejas, no alcanza.
Mujer de ausencia que reclama, tú paso, por mi vida, vuelvo a viajar entre líneas; te has llevado las llaves de esta cárcel genuina.
| November 06
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Quiero Llevar Tu Sello
Quiero llevar tu sello, estar marcada como una cosa más entre tus cosas. Que las gentes murmuren: allá pasa, allá va feliz, la señalada, la que lleva en el rostro esa antigua señal de risa y lágrima, la cabellera derramada y viva, toda ella una antorcha y toda llama, musgo de eternidad sobre sus hombros resplandeciendo así, como una lámpara. A mis pies, un rumor de muchedumbre se irá abriendo en canal, como una calle. No me importa que digan: esa mujer que escapa como ráfaga, que no ve fuera de su sangre, nada, que ya no escucha fuera de sus voces, que no despierta sino entre sus brazos, que camina sonriendo; esa mujer que va segando el aire, la boca contra el viento, le pertenece toda como un libro, como el reloj, la pipa o el llavero. Como cualquier objeto imprescindible que es uno mismo a fuerza de ser nuestro. Quiero que todos sepan que te quiero: deja tu mano, amor, sobre mi mano. Sobre mi corazón, deja tu sello.
Alguna Vez, De Pronto, Me Despierto
Alguna vez, de pronto, me despierto: Un dolor me recorre tenazmente, un dolor que está siempre, agazapado, por saltar, desde adentro. Entonces tengo miedo. Entonces, me doy cuenta que estoy sola frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo lleno de mis imágenes, de rostros polvorientos.
Estoy sola, pero siempre estoy sola: Es lo único cierto. El amor era un huésped, la soledad es siempre el compañero que permanece al lado, inconmovible. Lo único seguro, verdadero. Oigo mi corazón, vieja campana que dobla y que golpea, que rebota en las sienes y en la nuca y en la boca y los dedos. Es cierto, tengo miedo. Miedo de no poder gritar, de pronto, de que ya sea demasiado tarde para un ruego. La costumbre ahoga las palabras y alarga el desencuentro. Ah, tantas cosas quedarán ocultas, perdidas, sin recuerdo, tantas palabras que no fueron dichas, tantos gestos.
Unos dirán: Yo sé, la he conocido, fue una ardiente rebelde, se desolló las manos y la vida por defender los que creyó más débiles. Otros dirán: Yo sé, la he conocido, era dura, malévola, avara de ternura, con la boca mostraba su desprecio. Alguien dirá: Y cómo sonreía… Qué importa lo que vendrá después del gran silencio. Claro que tengo miedo. Así, en la madrugada mientras algún dolor -un dolor, siempre- va hincando sus agujas en mi cuerpo, abro las manos en la sombra dulce para atrapar mi soledad, de nuevo, y me quedo a su lado, sin moverme, con los ojos abiertos la vida detenida. Toda mi sangre es un temor inmenso.
Quiero Estar En Tu Sueño.
Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño. Penetrar más allá de lo que advierte la mirada sutil. Como beleño recorrer, galopar tu sangre inerte.
Quiero quebrar con definido empeño toda defensa en ti: muralla, fuerte: y adentrarme, crisálida de ensueño más allá de tu vida y de tu muerte.
Más allá de tu piel, y más adentro de toda sombra, y más allá del centro
desconocido, virgen, tembloroso…
Y estar dentro de ti -seguro puerto- como un paradojal milagro cierto, presentido a la vez que pavoroso.
Dile Que No Me Tema, Amor
Dile que no me tema, amor, y dile que estoy a su lado como el aire, como un cristal de niebla o como el viento que se aquieta la tarde. Dile que no me huya, amor, y dile que no me vuelva a herir, que no me aparte, que soy el brillo húmedo en sus ojos y el latido en su sangre. Dile que no me aleje, amor, y dile que yo soy el umbral de su morada, el agua de su sed y aquel único pan para su hambre, Dile que no se oculte, amor, y dile que ya no tengo rostro ni señales de haber vivido antes de quererme. De haber vivido, antes. Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
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